Pan casero paso a paso

Pan casero paso a paso

Muchos piensan que un pan rústico, con su corteza fina y su interior tierno esponjoso, requiere un equipo o unas habilidades especiales.

Pero nada más lejos de la realidad. Hacer pan es más simple de lo que se piensa, y no requiere tener una panificadora, una amasadora, o un horno especial. Y por supuesto, no es necesario tener conocimientos especiales, ni experiencia.

Simplemente necesitas esta guía paso a paso para hacer un pan casero como la harina un profesional, y casi sin amasar. Es ridículamente fácil, y el pan queda muy sabroso.

Si te intimidan los tiempos de horneado, el volumen frente al peso, las proporciones y el amasado, esta es una gran receta para empezar a hacer pan.

Obtendrás un pan delicioso sin apenas amasado, y casi nunca falla. Así que tranquilo, no podrás estropearlo.

Este es el pan más simple que hay. Básicamente, se mezcla todo en un recipiente y luego se deja reposar, dejando que la levadura haga su trabajo. Luego solo queda hornearlo.

Pero no es sólo un pan para principiantes, a los que horneamos con frecuencia también nos encanta esta receta de pan casero.

El leudado lento le da a este pan un gran sabor, y el método de horneado le proporciona una corteza crujiente impresionante. Es de calidad artesanal con muy poco esfuerzo, ¡por eso esta receta es tan popular!

Ingredientes

  • 500 gramos de harina para todo uso, y más para enharinar
  • 2 cucharaditas de sal
  • 3/4 cucharadita de levadura seca activa
  • 360 ml de agua tibia

Equipación

  • Un recipiente grande
  • Film o paño de cocina
  • Papel de horno
  • Olla apta para horno, lo suficientemente grande para que quepa la masa
  • Amasadora (opcional)

Instrucciones

Empezamos haciendo la masa. Coloca la harina, la sal y la levadura en un recipiente grande y mézclalo bien. Haz un hueco en el centro y agrega el agua. Empieza a amasar (con la amasadora o con las manos) hasta que se forme una masa con cuerpo.

Cubrimos el recipiente con film o un paño de cocina y dejamos que repose en un lugar cálido de 6 a 8 horas, hasta que duplique su tamaño.

Enharinamos ligeramente un trozo de papel de horno y ponemos la masa sobre el, doblándola sobre sí misma al menos una vez mientras lo transferimos.

Formamos una bola con la masa y lo volvemos a cubrir con un paño de cocina, dejando que repose 1 hora más.

Unos 30 minutos antes de que acabe la hora de reposo, precalentamos el horno a 225 grados y colocamos la rejilla en la zona baja del horno, con la olla dentro para que se caliente.

Al acabar los 30 minutos, introducimos la masa en la olla caliente, con el papel de horno debajo. Lo tapamos y dejamos que se cocine durante 30 minutos.

Después de ese tiempo, destapamos el pan y lo dejamos cocer otros 15 minutos, hasta que la superficie esté dorada y al insertar un termómetro en la parte superior marque 98 grados.

Lo retiramos del horno y utilizamos el papel de horno para transferir el pan a una rejilla para que enfríe. Lo dejamos enfriar por lo menos 15 minutos antes de cortar el pan.

Notas de la Receta

Almacenamiento: El pan sobrante puede almacenarse cortado a temperatura ambiente hasta por 3 días. También se puede envolver herméticamente en papel de aluminio o film trasparente, y congelarse hasta por 3 meses.

Este pan se puede amasar completamente a mano. La masa húmeda y el largo reposo se combinan para desarrollar las proteínas y el gluten sin necesidad de amasarlo. La masa será pegajosa, áspera y un poco musculosa, ¡así que no te preocupes!

Asegúrate de que la masa esté cubierta y en una zona relativamente caliente, a temperatura ambiente. En invierno puedes encender el horno y dejarlo abierto para que caldee la habitación.

La formación de la masa en un pan redondo sobre un trozo de papel de horno facilita el transporte del pan del horno. Hay que cerciorarse de que se forma una bola redonda relativamente apretada para conseguir una subida alta.

Necesitarás una olla apta para el horno o una olla holandesa para hornear este pan. Prefiero la olla holandesa, ya que su peso soporta bien el calor y mantiene el vapor creado por el pan dentro de la olla para formar una corteza más crujiente.

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